En una clase de primer curso Mattia había estudiado que, entre los números primos, aquellos que sólo son divisibles por 1 o por sí mismos, hay algunos más especiales. Los matemáticos los llaman primos gemelos: parejas de primos que están juntos, o mejor aún, casi juntos, pues entre ellos media siempre un número par que los impide tocarse de verdad. Números como el 11 y el 13, o el 17 y 19. Mattia pensaba que Alice y él eran asi, dos primos gemelos, solos y perdidos...