El gran general romano Titus Andrónicus regresa a Roma después de su victoriosa campaña contra los godos. Para celebrarlo, sacrifica a los dioses al hijo del caudillo vencido, ganándose el odio eterno de la madre del joven, Tamora, a la que también ha hecho prisionera. La situación de Titus cambia cuando el corrupto Saturninus es nombrado emperador y toma a Tamora como esposa.